A un año de realizada la VI Cumbre de las Américas en donde 34 jefes de Estado y de gobierno le dieran a la Organización de Estados Americanos (OEA) el Mandato de Cartagena, el Secretario General de dicha organización, José Miguel Insulza, entregó hoy los resultados del "informe sobre el problema drogas en las Américas". Dicho informe, compuesto por dos reportes -uno analítico sobre el estado de las políticas de drogas en la región, y otro de escenarios donde se exploran alternativas de políticas con miras al 2025- es único en su tipo por los siguientes motivos: 1) Surge de una iniciativa de gobiernos a partir del sentimiento compartido de los líderes de la región sobre el fracaso de la "guerra contra las drogas". 2) Su elaboración estuvo a cargo de una organización internacional gubernamental en la que Estados Unidos, principal promotor de la "guerra contra las drogas", es miembro integrante e históricamente central. 3) El objetivo principal del texto, más allá de analizar la situación actual en materia de drogas, consiste en proveer a los gobiernos con alternativas realistas de políticas en las que se incluye por primera vez la legalización y regulación de las drogas. 4) La aparición de este informe ocurre en medio de un contexto regional e internacional proclive a un debate abierto sobre drogas que recientemente ha sido alimentado por la legalización del uso recreativo del cannabis en los estados de Washington y Colorado, Estados Unidos, y la potencial adopción de un mercado regulado de la marihuana en Uruguay. 5) El reporte servirá, además, como insumo para la 42 Asamblea General de la OEA, la revisión de la estrategia global de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en 2014, y la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU en 2016. Para México, después de seis años de implementación de la mortífera respuesta de combate frontal al narcotráfico, el texto es de particular relevancia para fomentar el urgente y necesario debate nacional a través del cual definir las reformas necesarias a la estrategia nacional sobre drogas. Es importante recordar que al finalizar su administración, el Presidente Felipe Calderón reconoció la necesidad de explorar enfoques alternativos y que el actual Presidente Enrique Peña Nieto tiene aún pendiente el reto de disminuir la violencia, y revisitar el tema a la luz de agenda binacional entre México y Estados Unidos. LECTURAS RELACIONADASDescargar el Informe Analítico de la OEA (Español)Descargar el Informe de Escenarios de la OEA (Español)Download the OAS Analytical Report (English)Download the OAS Scenarios Report (English)
Como anunciamos en este blog, la semana pasada se llevó a cabo el 10 Foro Hemisférico: Por una política integral de lucha contra las drogas en las Américas en el que nuestra colega Lisa Sánchez participó bajo el paraguas conjunto de México Unido Contra la Delincuencia y Transform Drug Policy Foundation. Su participación tuvo como objetivo presentar propuestas a los desafíos a la salud pública y el desarrollo de una política integral contra las drogas en las Américas. En ese sentido, nos emociona comunicar que el foro recuperó diversos puntos clave en sus recomendaciones finales para el proceso de reporte y seguimiento al reporte de la OEA sobre alternativas en las políticas de drogas. Algunas de las más relevantes fueron: - Es necesario separar el uso de drogas del campo penal y de la seguridad. Las personas que usan drogas no deben ser penalizadas y criminalizadas por su consumo. Sólo una clara separación entre usuarios de drogas y mercado ilegal permitirá que el esfuerzo de las agencias de seguridad se enfoque en quienes realmente debe hacerlo. Esta medida redundará, además, en un primer descongestionamiento de las cárceles y los sistemas de justicia.
- Formalizar mecanismos de participación social en el diseño de políticas y programas de prevención, atención, tratamiento y programas de reducción de los riesgos y daños. Es necesario involucrar a las organizaciones de la sociedad civil, tales como asociaciones civiles, fundaciones, mutuales, organizaciones de base comunitaria, la academia, redes, organizaciones y usuarios de drogas, entre otros.
- Se debe incorporar un abanico completo y diverso de respuestas de salud pública. La atención de las distintas situaciones de consumo problemático de drogas requiere respuestas diversas, especialmente en contextos donde tal consumo se combina con pobreza extrema y vulnerabilidades cruzadas. Debe ponerse especial atención en los dispositivos de proximidad, de intervención comunitaria, como las estrategias de reducción de riesgos y daños asociados al uso de drogas. Siempre teniendo en cuenta las diversos contextos y realidades locales.
- Se deben priorizar los tratamientos ambulatorios y los distintos dispositivos alternativos a la internación. Al mismo tiempo es fundamental asegurar que los dispositivos de atención a usuarios de drogas estén basados en fundamentos científicos y ajustados a principios éticos.
- Se debe respetar el derecho de toda persona que usa drogas a elegir el momento y el tipo de dispositivo de atención. No deben ser obligadas a iniciar, suspender o aceptar un determinado tratamiento. El consentimiento informado debe comunicar claramente las alternativas y condiciones de los tratamientos. La atención debe basarse en el principio bioético de autonomía de las personas.
- En el caso de las niñas y niños deberá prestarse especial atención para que las políticas públicas sanitarias y de infancia garanticen su atención en base al respeto de la Convención sobre los Derechos del Niño, y también para adolescentes velando por su bienestar, protección y su crecimiento como personas independientes.
- Se deben enmarcar las intervenciones de salud pública en un continuum que distingue los tipos de uso, desde el recreativo hasta la adicción y por lo tanto abarque un abanico completo de servicios e intervenciones que van desde la prevención hasta la reducción del daño y el tratamiento.
- Se deben distinguir entre los daños asociados al abuso de drogas y los daños asociados a la política de drogas. Es preciso recordar que si bien es cierto que todo consumo de drogas es potencialmente riesgoso, en algunos ambientes donde imperan la criminalización y los enfoques punitivos de control los daños asociados a las políticas pueden incluso sobrepasar a aquellos causados directamente por el mal uso de las sustancias.
Descargar las recomendaciones finales del foroDescargar el boletín informativo de la OEA sobre el foro
La guerra contra las drogas ha fracasado y el debate se encuentra no si en regular o no, sino cómo y cuando. Este Espacio de Diálogo busca explorar modelos de regulación diferenciados por substancia psicoactiva y sus posibilidades de aplicación en México. El experto invitado, Steve Rolles, es el analista principal de políticas para la Fundación Transform para la Política de Drogas donde ha trabajado desde 1998. Transform es una organización sin fines de lucro basada en el Reino Unido que trabaja los temas de política de drogas y la reforma legislativa. Además de haber publicado en revistas y periódicos y haber escrito diversos capítulos de libros, Steve ha sido el autor principal de una serie de publicaciones de Transform entre las que destaca “ Después de la guerra contra las drogas: una propuesta de regulación”. El Espacio de Diálogo (ED) está dirigido a actores políticos con interés en el tema de drogas y comprometidos en participar del proceso de reforma de la política de drogas en México. Aunque la entrada es gratuita, sólo se abrirán 5 espacios a personas interesadas del público en general por lo que no se dará acceso sin previa confirmación al correo info@espolea.org. Descarga el poster del evento.Descarga el programa del evento.
Termina el encuentro más importante sobre Políticas de Drogas en América Latina: “En políticas de drogas, ya no alcanza con hablar de Derechos Humanos, hace falta pasar a la Acción”
(Bogotá, 6/12/12 19 hs) Con esa síntesis finalizó la IV Conferencia Latinoamericana Sobre Política de Drogas que reunió más de cuarenta expertos, especialistas, funcionarios, cocaleros, cultivadores y usuarios de drogas de distintas partes del mundo quienes, abordando la temática desde diversos ejes, confluyeron en la relevancia de los cambios concretos en el marco de las políticas de drogas, dando vuelo a las nuevas estrategias que surgen en la región que promueven un abordaje más humano en materia de drogas y el trabajo desde la reducción de daños.
Coincidentemente con el debate promovido por la conferencia, el mandatario colombiano se unió a su par guatemalteco Otto Pérez Molina y a ex presidentes, como a destacadas personalidades de la ciencia, el arte y la cultura para reiterar a través de una carta la advertencia sobre el fracaso de la estrategia conocida como “guerra contra las drogas”, que pone énfasis en la represión y la prohibición.
La conferencia, que tuvo como escenario la ciudad de Bogotá, reunió más de 600 personas en la Alcaldía de la ciudad el 5 y 6 de diciembre.
La IV Conferencia sobre Políticas de Drogas está patrocinada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, el Ministerio de Salud y Protección Social de la Republica de Colombia, el Ministerio de Justicia y del Derecho de la República de Colombia, Consorcio Internacional sobre Política de Drogas (IDPC) y la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC)
En la primera jornada, el alcalde mayor de la capital colombiana Gustavo Petro subrayaba: “Hay una correlación entre la violencia y un estilo de políticas de drogas. La prohibición de las drogas ha construido unas rutas del comercio ilícito que solo se pueden edificar a partir del exterminio de seres humanos. El correlato de la prohibición de drogas es la masacre”.
Hoy comenzó, en punto de las 10am el 2 Congreso Nacional Historia y Práctica de las Drogas: Ciencia, sociedad y consumo (#CongresoDrogas) en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Para ver el programa completo de actividades en el marco del congreso, descarga el programa final. El Congreso será también transmitido por vía electrónica a través de la página de CUPIHD, así que no hay excusa para no estar al tanto del debate.
Por David Hewson, @davidcssdp Revisado por Aram Barra
La guerra contra las drogas tiene efectos negativos alrededor del mundo. He tenido la fortuna de vivir en varias regiones del mundo y, lamentablemente, he podido constatar que esto de hecho es así. Hace dos anos, por ejemplo, viví durante algunos meses en el Perú. Ahí pude ver los desastrosos impactos que tiene la política de drogas en este país. Casi todo los días -y a todas horas- los noticieros hablan de la violencia ejercida por las pandillas en el puerto del Callao. Es fácil brincar a conclusiones, después de todo, los intereses económicos por la exportación de cocaína significan mucha plata.
Pero la violencia es sólo el primero de los síntomas de mantener el mercado ilegal. De ahí le sigue una cadena de impactos negativos y que merman el desarrollo de cualquier comunidad: la corrupción de políticos y cuerpos policiales, el VIH, la violación de derechos humanos o incluso la deforestación son sólo algunos de los temas que vale la pena considerar.
Sin duda el caso más crudo de todo esto en el continente el día de hoy es el de México. Aunque sin comparación, al norte de Estados Unidos, Canadá también debe lidiar con grupos de pandilleros que al tener control absoluto sobre un mercado irregulado defiende a capa y espada el tráfico de marijuana. Ello, además, lleva de por medio a miles de personas -casi siempre de estratos socioeconómicos bajos- que utilizan drogas ilegales para evadir el dolor y ocultar el hambre.
Por Brun González
En el día de cierre de el foro internacional Drogas Un Balance a un Siglo de su Prohibición pudimos recibir, de cierta forma como conclusión de los temas tratados los días anteriores e invitando a pensar hacia delante, varias proyecciones a futuro de opciones para promover el cambio de políticas y del actual paradigma prohibicionista. Primero, Jorge Castañeda, historiador Mexicano; y Arturo Valenzuela, ex subsecretario de asuntos hemisféricos de E.U. con nacionalidad Chilena; empezaron con el panel “¿Status Quo o Alternativas?” en donde se mencionaron diversas maneras de mejorar la respuesta a los impactos que tiene la guerra contra las drogas como cambiar el enfoque o la meta hacia estrategias sociales de desarrollo alternativo en lugar de enfocarse en erradicar situaciones indeseadas como las plantaciones de drogas . Después mencionaron los riesgos/beneficios de las policías nacionales únicas (a diferencia de las estatales o judiciales que tenemos aquí en México, estas tienen una única paga en cualquier parte del país, el mismo equipo y el mismo entrenamiento bajo supervisión federal) como la policía pacificadora de Brasil que ha tenido mucho éxito en las intervenciones a favelas después de que los enfrentamientos entre militares y redes de traficantes con entrenamiento de milicia resultaron en varios civiles muertos; o la policía nacional de Colombia que se ha encargado de reducir con mucha eficiencia los índices de violencia en Colombia, que sin embargo siguen siendo altos; para que México tuviera proporcionalmente el mismo número de policías de este tipo que Colombia, necesitaría tener 400 mil elementos, en este momento tendríamos 25 mil y en nuestro país, la guerra se sostiene debido a que la está luchando el ejército, este tipo de uniformados, recibe entrenamiento para matar y neutralizar cualquier situación que represente una amenaza directa para el Estado, la policía está entrenada para ayudar a la comunidad.
En el marco del Foro Drogas: Un Balance a un Siglo de su Prohibición llevado a cabo del 14 al 16 de febrero en Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México, el ex-presidente colombiano Cesar Gaviria hizo varias declaraciones al respecto de la escalada de violencia en México durante los últimos 6 años. A continuación el discurso completo en video:
REFORMA / Redacción
Ciudad de México (15 febrero 2012).- Cualquier Gobierno que le prometa a su pueblo que va a erradicar el mercado de las drogas le está metiendo, pues tras 100 años de prohibición ha quedado claro que no es una opción factible, aseguró Mike Trace, presidente del International Drug Policy Consortium (IDPC).
"Ganar una guerra contra las drogas no es una opción realista y cualquier gobierno que le prometa a su pueblo que puede erradicar el mercado, no es honesto. El desafío clave, en realidad, es encontrar formas de manejar los mercados y el uso de las drogas con la finalidad de minimizar el crimen y los costos sociales para los individuos y la sociedad", aseguró el también ex zar antidrogas del Reino Unido.
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