Por Lisa Sánchez
El día de hoy inició, en la Ciudad de México, el foro “Drogas: un balance a un siglo de su prohibición” organizado por México Unido contra la Delincuencia, en colaboración con diversos socios estratégicos como el CIDE, CuPIHD, Nexos y Transform. Este encuentro de tres días, que tiene por objetivo generar debate de calidad alrededor de la necesidad de repensar la política de drogas y analizar, objetivamente, las consecuencias de la llamada “guerra contra el narco” se darán cita personalidades de la talla de los ex-presidentes Fernando Enrique Cardoso, de Brasil, y César Gaviria, de Colombia; el ex-subsecreario de Estado norteamericano Arturo Valenzuela; los investigadores Luis de la Calle, Juan Pardinas, Ernesto López Portillo y Luis Astorga; y, por supuesto, Ethan Nadelmann, director del Drug Policy Alliance y principal impulsor de la legalización de la Marihuana en Estados Unidos.
Las actividades de este primer día comenzaron con un acto protocolario de inauguración en el que participaron la primera dama Margarita Zavala, la directora de México Unido contra la Delincuencia, Ana Franco y donde se transmitió también un mensaje del Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil y miembro de la Comisión Global de Política de Drogas.
Como parte de las primeras intervenciones, Héctor Aguilar Camín se dirigió a la audiencia para expresar sus opiniones al respecto de la estrategia del presidente Calderón y el régimen prohibicionista internacional. Por motivos de espacio, sólo rescataremos dos comentarios en los que creemos vale la pena profundizar:
El primero tiene que ver con una afirmación realizada por el periodista en la que manifestó que, en México “el problema de las drogas no es un problema de salud sino de seguridad”. Al respecto sólo quisiéramos recordar a nuestros lectores que, aunque las prevalencias de abuso y dependencia de drogas en nuestro país no son particularmente elevadas, el consumo de sustancias con alto potencial adictivo como el crack, la cocaína y las metanfetaminas ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Tendencia que, de no revertirse, podría ejercer un peso adicional sobre el sistema de salud.
Un segundo punto gira en torno a la firmeza con la que el periodista se dirigió a la primera dama para asegurarle que “para atacar el corazón económico del narcotráfico es preciso levantar la prohibición”, una declaración que inmediatamente después complementó con un serio “y esto debe aplicarse a nivel internacional, no sólo en México”. No further comments…
Continuando con el programa, las y los asistentes esperábamos la presentación de George Will, periodista estadounidense que, por causas de fuerza mayor, debió ser sustituído por Mark Kleiman, profesor de UCLA y autor de diversas publicaciones sobre drogas y seguridad.
En esta, su primera intervención del día, Kleiman destacó que no es posible seguir relacionando el fenómeno drogas con la violencia, pues sólo una minoría de las personas que usan drogas presenta comportamientos inadecuados cuando están intoxicadas, lo mismo que las personas adictas que cometen delitos para sostener su adicción (que siguen siendo minoría). Así pues, según el experto, lo único que se ha conseguido al equiparar a las personas que usan drogas con delincuentes es desarrollar políticas públicas basadas en supuestos equívocos que, ni solucionan el problema, ni mejoran la calidad de vida de las y los ciudadanos de un país.
Otro aspecto importante de la intervención de Kleiman giró en torno a la necesidad RECHAZAR TERMINANTEMENTE la fórmula “alcohol y otras drogas” que tradicionalmente ha permeado los discursos, políticas públicas y esfuerzos programáticos de nuestros países. Y es que de nuevo, el alcohol ES una droga… y las políticas no pueden ni deben seguirse separando como si el uso del primero fuera menos problemático o costoso que el uso de las segundas.
Un receso de diez minutos preparó a la concurrencia para EL momento del día: el primer panel titulado ¿Existen estrategias alternativas? donde participaría nada más y nada menos que Ethan Nadelmann, director del Drug Policy Alliance, acompañado de nuestros amigos Donald McPherson de la Canadian Drug Policy Coalition y Jorge Hernandez Tinajero del Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas.
A grandes rasgos, el panel abordó la necesidad de abandonar los falsos discursos sobre la legalización de las drogas y la urgencia de centrar los esfuerzos a la búsqueda de soluciones posibles, reales y adecuadas. “No se trata de legalizar todo” dijo Nadelmann agregando que el “rol del sistema criminal debe restringirse a la persecución de los delitos reales y la protección de la salud de las personas”.
El activista norteamericano, y excelente orador, aceptó la responsabilidad de su país en el incremento de la violencia en otras latitudes y criticó con fuerza la irracionalidad de las políticas del gobierno federal estadounidense. Contundentemente, Nadelmann se atrevió a afirmar que la política de drogas norteamericana no es más que “la proyección internacional de nuestra psicosis doméstica”. Adicionalmente, reconoció que existe un innegable progreso en estados como California y Colorado –donde los dispensarios de marihuana médica superan en número al total de coffee shops de Holanda-, lo que habla de la consolidación de un movimiento interno que pugna y seguirá abogando por un cambio en las políticas nacionales e internacionales sobre drogas.
A la intervención de Nadelmann, TED style, siguió la participación de Jorge Hernández Tinajero, quien habló de la falsa relación entre drogas y violencia y la necesidad de aceptar, de una vez por todas, que las drogas y sus usuarios siempre han estado ahí… La única diferencia siendo la gran disponibilidad con la que ahora es posible acceder a las drogas y el carácter punitivo, parcial e incoherente de las políticas que supuestamente las regulan.
Finalmente, tomó el micrófono Donald McPherson quien compartió la experiencia canadiense con los asistentes y habló, específicamente, de la necesidad de invertir y desarrollar estrategias de Reducción del Daño que nos permitan, hoy, evitar las fatalidades relacionadas al abuso de drogas. Muy concretamente el ex-funcionario canadiense habló del éxito de Insite, una sala de inyección supervisada ubicada en Vancouver. Al respecto, Donald mencionó que desde su creación, Insite ha atendido a cientos de personas en turnos que duran 18 horas los 7 días de la semana, los 365 días del año; previniendo muertes por sobredosis y disminuyendo sensiblemente la prevalencia de Hepatitis y VIH entre sus usuarixs.
A esta primera parte de la agenda siguieron dos paneles más, que abordando el fenómeno drogas desde el punto de vista económico y de seguridad… pero eso es motivo de otro post.
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