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Juventud que deja huella

El pasado fin de semana, cerca de mil voces interrumpieron el silencio del desierto en Nuevo México, al suroeste de Estados Unidos. Eran las voces de los participantes de la Conferencia Internacional sobre la Reforma de la Política de Drogas, uno de los mayores encuentros mundiales sobre el tema, organizada cada dos años por la Drug Policy Alliance, DPA.
Este estado fronterizo fue elegido como anfitrión de uno de los más grandes eventos en política de drogas debido a su liderazgo para formular soluciones alternativas y eficientes frente al uso y abuso de drogas. Además, fue el primer estado en implementar un sistema de producción y distribución de marihuana medicinal.

Reunidos durante tres días en Albuquerque, capital del estado, activistas de los derechos civiles, profesionales del área de la salud, políticos, investigadores sociales, jueces, expolicías, usuarios de drogas, adictos en tratamiento, líderes juveniles y exconvictos por casos relacionados con uso, pose o venta de drogas, evidenciaron que los diversos cambios que vienen aconteciendo alrededor del mundo en política de drogas ya no son hechos aislados sino que hacen parte de un movimiento global.

Así lo expreso el director ejecutivo de la DPA, Ethan Nadelmann, quien emocionado ante el pleno de la Conferencia dijo que por primera vez en 15 años de activismo a favor de una política de drogas más eficiente y humana, ésta es la primera vez en la que “el viento sopla en nuestra dirección”.

Una causa común

“Aquí estamos reunidos los que amamos las drogas, los que odiamos las drogas y a los que las drogas nos son totalmente indiferentes. Pero todos los que estamos aquí creemos que la guerra contra las drogas no es la manera de luchar contra ellas en nuestra sociedad. Tenemos en común la justicia y la libertad y por eso somos parte de una misma cosa, un mismo movimiento. Tanto los que defienden el uso de la marihuana medicinal, como los que se ocupan de los derechos de los presos, o los que aplican programas de reducción de danos. No importa desde que lugar estemos luchando, tenemos que entender que somos parte de una sola cosa, un movimiento mundial que esta exigiendo una nueva política de drogas”. Nadelmann comparó este momento con luchas reivindicativas como las de la igualdad civil de las mujeres y de las minorías raciales en Estados Unidos durante los años 60.

Lo cierto es que tanto en las sesiones oficiales, como en los pasillos de la Conferencia, se vivió un ambiente de solidaridad entre desconocidos unidos por una misma causa: el fin de la "guerra contra las drogas". Sin ingenuo optimismo, pues la mayoría de los paneles evidenciaron la situación critica de violencia y violación de los derechos humanos que se vive alrededor del mundo por cuenta de la guerra contra las drogas, si existe la conciencia de un "nosotros", una especie de 'yes we can' mundial, en la defensa de derechos y libertades fundamentales.

En Estados Unidos, esta causa común toma más fuerza cuando se trata de defender el uso medicinal de la marihuana o de desenmascarar la política de opresión racial y social en que se ha convertido la guerra contra las drogas. Según DPA, 1 de cada 100 estadounidenses está tras las rejas y cada año, cerca de 2 millones de personas son arrestadas por violación de leyes sobre prohibición de drogas.

En otras latitudes, especialmente aquellas ubicadas 'al sur del Río Grande', dicha causa se enfoca en la búsqueda de soluciones a la violencia generada por un crimen organizado que se nutre vigorosamente del lucrativo mercado negro de las drogas ilícitas.

Pero la causa tiene un mismo centro: "la pasión de desterrar el miedo, la ignorancia y los prejuicios que alimentan la guerra contra las drogas y el anhelo de encontrar una manera más compasiva, justa y efectiva de lidiar con las drogas en nuestras vidas y en nuestras sociedades", como lo dijo Nadelmann.

El puente establecido políticamente a comienzos de este año entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera, es particularmente emblemático de cómo diferentes intereses alrededor de esta misma causa pueden empezarse a articular. El concejal de la ciudad de El Paso, Beto O'Rourke, participó en la apertura de la Conferencia y explicó como él mismo fue de la apatía política, al activismo por la legalización de las drogas.

"En El Paso estamos a tres horas y media en carro de Ciudad Juárez. Sin embargo, por mucho tiempo, preferíamos mirar para otro lado ante la violencia que ha causado en esa ciudad más muertes que un desastre natural. Cerca de 1.600 personas han sido asesinadas de la manera más brutal en los últimos dos años y sin embargo, ahí estábamos nosotros, indiferentes. Pero en enero de este año -después de una compleja negociación- el Concejo de la Ciudad votó por unanimidad una declaración política de solidaridad con Juárez, una ciudad que a pesar de estar al otro lado de la frontera, culturalmente es parte de nuestra región. La declaración también hace una serie de recomendaciones muy prácticas sobre la importancia de aumentar la interdicción de armas y los programas de reducción de daños. Además, pide al gobierno federal abrir un debate abierto y honesto para poner fin a la prohibición de narcóticos", explico O'Rourke.

De hecho, para varios de los expertos invitados a esta conferencia, la violencia desbordante en la frontera puede ser uno de los factores que más podría impulsar al gobierno estadounidense a abrirse de manera más proactiva al debate sobre la posible legalización de las drogas.

El rol de Estados Unidos

Uno de los invitados especiales a la Conferencia fue el exministro de Relaciones Exteriores de México y profesor de Política y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York, Jorge Castañeda.

El exministro resaltó la incongruencia de la política estadounidense como uno de los principales obstáculos para avanzar en el proceso de reforma internacional de la política de drogas, pues subrayó que sin el liderazgo de Washington en este aspecto, para el resto de los países del continente será muy difícil avanzar.

"Un ejemplo de esta incongruencia es el caso de determinado dispensario de marihuana medicinal en Los Ángeles; cien millas abajo, en la ciudad mexicana de Tijuana, hay decenas de muertes diarias para tratar de parar el ingreso de la marihuana hacia Estados Unidos que cuando cruza la frontera, de repente ya es legal" explicó Castañeda.

A la vez, destacó esfuerzos latinoamericanos pro-reformistas, a pesar de la dificultad que implica la preponderancia política de Washington en algunos países de la región. "Tenemos el ejemplo del documento firmado por distinguidas personalidades del continente, pero especialmente por los tres expresidentes Ernesto Zedillo, César Gaviria y Fernando Henrique Cardoso, que explícitamente dice que la política de guerra contra las drogas falló y que es hora de examinar otro paradigma y discutir la legalización de la marihuana, así como un abordaje de salud publica. Esto es muy importante, sin embargo, no podemos avanzar y no podremos oír fácilmente a políticos en ejercicio con este discurso porque todavía es un tema radiactivo en la región", puntualizó.

Castañeda explicó que la principal razón por la cual el tema es vedado en tantos ámbitos la presión que ejerce el gobierno de Estados Unidos. "La mayoría de los países optan por la política de no cuestionar la guerra contra las drogas y esto es porque es muy difícil cambiar, si tienes a Washington respirando en tu cuello. Estados Unidos debe seguir implementando cambios y diseñar una política congruente, si no, es imposible para nosotros allá hacerlo solos".

El ex ministro se refirió también a la necesidad de que el control del flujo de armas de Estados unidos a México pase de las palabras a los hechos. "Si el control de armas consiste en poner un punto de control en la frontera, pensando que las armas que van a al sur lo hacen por la ruta en que entran y salen los turistas, no vamos a lograr mucho", ironizó.

Corresponsabilidad creciente

A ese respecto, Nadelmann en su discurso inaugural había pedido perdón al mundo por la política antidrogas de Estados Unidos. Aparte de valorar el cambio de retórica del gobierno estadounidense a través de hechos como la reciente declaración del presidente Barak Obama poniendo por encima de las autoridades federales, las leyes estatales que permiten el uso de marihuana medicinal, el director de DPA pidió excusas al mundo por la política punitiva exportada por Washington.

“Como estadounidense quiero disculparme ante las cientos de personas que hay aquí del resto del mundo, quiero disculparme por la forma como mi gobierno ha victimiazado tantos otros países alrededor del mundo, por haber impuesto nuestra forma de ser, por el sistema punitivo que hemos impuesto“, dijo al destacar el dinamismo que ganó el debate en América Latina durante el 2009, subrayando también la declaración de los expresidentes latinoamericanos.

“Vemos por ejemplo la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia, hablando claro de romper el tabú y abrir un diálogo franco; vemos cambios en Argentina, en Brasil, o en Ecuador donde se ha hecho un enorme indulto a vendedores de pequeñas cantidades de droga, vemos la lucha de Bolivia por legitimar la coca ancestral y en Europa, vemos el modelo portugués mandando a sus usuarios a ver al medico, no a los policías. O como no mencionar a Suiza y Alemania, decididos a implementar programas de reducción de danos", conmemoro Nadelmann.

La reciente aprobación de la llamada Ley de Narcomenudeo en México, también fue ampliamente debatido, ya que en su momento fue erróneamente transmitida por los medios masivos como un paso hacia la legalización de las drogas cuando en realidad, según el panel de expertos mexicanos invitados a Albuquerque, la ley establece dosis de consumo personal tan pequeñas, que lo mas probable es que más usuarios terminen siendo procesados por pose ilegal de drogas que antes de la sanción de la ley.

Al respecto, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, Wola, advirtió que la ley debe ser analizada cuidadosamente por los países de la región que se encuentran en proceso de reformar sus leyes de drogas, como Argentina, Ecuador y Brasil principalmente, para no repetir errores y aprovechar los aciertos.

El próximo desafío

Luego de tres intensos días de reuniones, conferencias y grupos de trabajo sobre los mas diversos asuntos, desde la reemergencia de los sicodélicos como elementos de tratamiento medico, hasta la formulación especifica de propuestas para lidiar con las drogas en un eventual régimen regulado del mercado de narcóticos -posterior a la era de la 'guerra contra las drogas'-, quedó claro que el trabajo apenas comienza.

Cada participante y cada grupo, volverán a sus comunidades, sus ciudades y sus países a continuar el trabajo minucioso que Nadelmann describió como una gota que cae constantemente sobre una piedra, haciendo mella solo por la fuerza de la persistencia. En un espectro más amplio, existe la necesidad de continuar articulando esfuerzos en conjunto para actuar de manera más efectiva en instancias internacionales que tienen la baraja en las manos, como la Comisión de Drogas Narcóticas de las Naciones Unidas, cuya próxima reunión será en marzo del 2010.

Los participantes del panel "Después de Viena: prospectos para una reforma en Internacional y en las Naciones Unidas", enfatizaron la importancia de que las organizaciones locales logren un dialogo dinámico con sus gobiernos, previo a las sesiones en Naciones Unidas. Sin embargo, aun no queda claro cual será el paso a seguir en cuanto a las Convenciones, dadas las dificultades diplomáticas que para los gobiernos impone desafiar estos acuerdos.

Robin Room, de Beckley Foundation y la Universidad de Melbourne, explicó que el margen de acción frente a las Convenciones de Naciones Unidas varía de país a país, pues Estados unidos, por ejemplo, tendría la capacidad de ignorarlas a través de una decisión política que diera prioridad a alguna ley Federal. Otros países podrían impugnar la Convención, retirarse y volver a entrar en ella, como una maniobra diplomática. Y por ultimo, podría intentarse en grupo expedir una nueva convención, pero las implicaciones de un cambio de esta naturaleza sentarían un precedente indeseable para otro tipo de situaciones en Naciones Unidas, como las que tienen que ver con seguridad.

Así las cosas, el mayor desafío de quienes juegan un rol activo en la discusión de una nueva política internacional de drogas desde la sociedad civil consiste en, "a pesar de tener que seguir jugando bajo las reglas establecidas, encontrar espacios de negociación en los que realmente se puedan exponer nuevas ideas", como concluyó la directora del Programa Mundial de Política de Drogas de Open Society Institute, Kasia Malinowska.

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Por Andrea Dominguez

Etiquetas: conferencias, drogas, espolea

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